19 junio, 2010

LOS RESTOS DE SARAMAGO LLEGAN A PORTUGAL....


La hija de Saramago, Violante, con gafas a la izquierda; y su mujer Pilar del Río, al fondo con gafas de montura roja, portan el féretro del Nobel antes de su traslado hacia Lisboa.- CLAUDIO ÁLVAREZ.
Una mujer deja una rosa en el féretro del autor, en la sede de su Fundación en Tina (Lanzarote)- CLAUDIO ÁLVAREZ.
Saramago, hasta el final rodeado de sus libros- CLAUDIO ÁLVAREZ.Un maestro literario, una conciencia política - Desiguales relaciones con su país

La capilla ardiente del Premio Nobel de Literatura de 1998, José Saramago ha sido instalada en la Biblioteca de la Sede de la Fundación que lleva su nombre, en Tías, Lanzarote.- EFE.

Estatua del escritor José Saramago en su aldea natal de Azinhaga, Portugal.- EFE.

La esposa de José Saramago, Pilar del Río, en el centro de la imagen, a la salida de la capilla ardiente del Premio Nobel de Literatura.- EFE


El féretro se encuentra ya en Lisboa, donde estará abierta hasta mañana la capilla ardiente
JUAN CRUZ - Lanzarote / Lisboa - 19/06/2010

ESPECIAL: José Saramago, el escritor que nunca se escondió
Pasadas las 14.30 (hora peninsular española) ha llegado a Lisboa procedente de Lanzarote el cuerpo del escritor José Saramago, fallecido ayer en esa isla donde había fijado una de sus residencias. Junto al féretro, en un avión militar, han viajado su mujer, Pilar del Río, su hija Violante y la ministra de Cultura de Portugal, Gabriela Canhavillas. Al final del trayecto Pilar del Río ha exclamado: "El último viaje con José ha sido especialmente tranquilo, como él". En suelo lisboeta, donde el féretro ha sido transportado por un grupo de personalidades, aguardaba la ministra de Cultura de España, Ángeles González-Sinde.

José Saramago, la intensa historia de un escritor crítico y auténtico
Perfil del ganador del premio Nobel en lengua portuguesa, José Saramago - ÁNGELES AFUERA / CADENA SER

Juan Cruz: "Sus últimas horas fueron dulces"
El escritory amido de José Saramago ha charlado en A Vivir que son dos días sobre el Nobel de Literatura -
En el año 1993 se autoexilió en Lanzarote por diferencias políticas

Defensor de la revolución cubana, en 2003 criticó por primera vez a Castro
El ataúd abandonó la biblioteca de su fundación en Lanzarote, donde han estado velándolo sus familiares y amigos en una ceremonia de adiós con la que la isla honra a uno de sus hijos adoptivos más ilustres de su historia. Dos abrazos simbolizan el adiós a Saramago. El de Pilar del Río con Violante, que han viajado juntas a Lisboa, donde esta tarde se instala la capilla ardiente en el ayuntamiento y donde el cuerpo del Nobel será incinerado. Las dos se fundieron en un abrazo ante el féretro, como minutos antes lo hicieron dos grandes amigos suyos, el presidente de la Fundación César Manrique , Pepe Juan Ramírez y el director de esta entidad, Fernando Gómez Aguilera.
Desde de que comenzó a vivir en Lanzarote, en 1993, sin dejar nunca su residencia de Lisboa, el Nobel se incardinó en los asuntos de la fundación. Aquí se le consideró siempre un garante de todas las luchas que los continuadores de la obra de Manrique sostuvieron para mantener la isla como un hecho singular. Para ellos, para los continuadores de Manrique, esta ausencia es, como decía Juan Gelman, "un hueco sin fondo".

Saramago ha sido velado en medio de sus libros, de los propios y los ajenos, en el ámbito en el que quiso estar siempre en los últimos tiempos de su vida; desde que se recuperó en 2008 de su última crisis de salud. Por aquí, ante el Nobel portugués (que se convirtió en un imán del interés mundial por su obra y por Lanzarote), desfiló gente como Susan Sontag, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa..., pero estos días ha estado él solo con su familia, con sus amigos, dando última memoria de su carácter adusto y sobrio, el de un Quijote portugués que hasta el último instante mantuvo la dignidad y el sosiego de su porte.
Esta mañana nos han dicho los médicos que sus últimos momentos fueron apacibles y sosegados: "Se fue muy dulcemente". Uno de los mensajes escritos en el libro fúnebre de condolencias dice: "Creo que tengo otra cosa contra ti, Dios: te lo has llevado". Está firmado por Ángel.

Cuando la hija, la esposa y los amigos de Saramago agarraron el pesado féretro que contiene su cuerpo pensé: "Fue el instante final de la presencia de este hombre en la tierra de Lanzarote".
Hace muchos años, mirando hacia el horizonte en su casa de Tías, Saramago dijo: "Me podrán quitar todo, pero jamás me quitarán el aire". El hombre que buscó en el aire su peso ha volado en un avión portugués hacia la tierra donde respiró por primera vez el aire que tanto le quiso.

MUERE JOSÉ SARAMAGO...

Redacción
BBC Mundo

El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago murió este viernes a los 87 años de edad.
El novelista nacido en Azinhaga -una pequeña aldea ubicada 120 kilómetros al noreste de Lisboa- padecía de leucemia crónica.
La página web del escritor informó que fallecióen su casa de Lanzarote, en las Islas Canarias, poco después del mediodía (hora local) "a consecuencia de un fallo multiorgánico después de una larga enfermedad".

Soy un comunista hormonal, mi cuerpo contiene hormonas que hacen crecer mi barba y otras que me hacen comunista
"El escritor murió acompañado de su familia, despidiéndose de una forma serena y plácida", se informó.

Tal vez ayudara el hecho que el hombre que debió haberse llamado José Sousa –Saramago era en realidad el apodo de su familia paterna y el novelista fue inscrito con ese nombre en el registro civil por error- fuera un viejo conocido de la muerte.
Una de sus últimas novelas, "Las intermitencias de la muerte", cuenta la historia de un país sin nombre, en el que la muerte un día decide dejar de trabajar.

Origen humilde
Esa historia bien podría haber sido inspirada por los relatos de leyendas y apariciones que acostumbraba contarle su abuelo Jerónimo cuando regresaba de vacaciones a Azinhaga, de donde salió rumbo a Lisboa a los dos años.
"Pasábamos todas las vacaciones en el pueblo y aquello fue crucial. Cuando llegábamos, lo primero que hacía era quitarme los zapatos y bajar al río con mis amigos, pasear por el campo. Cuando teníamos que regresar a Lisboa, lo último que hacía era volver a ponerme los zapatos", le dijo Saramago a BBC Mundo en una entrevista realizada en junio del año pasado.
Fue cerrajero y trabajó en una empresa metalúrgica y en una agencia de servicios sociales.

En Lisboa, sin embargo, sus padres no se pudieron permitir mantenerlo en el bachillerato. Así que a los 13 años el futuro Premio Nobel estudió para ser mecánico de automóviles.
Las tres décadas siguientes las pasaría trabajando como cerrajero, en una empresa metalúrgica y en una agencia de servicios sociales.
Su primera novela la publicaría en 1947, pero el éxito tendría que esperar. Antes, llegaría la militancia en el Partido Comunista, de la que el escritor nunca renegó, y una activa vida política y como subdirector del Diario de Noticias, hasta 1976 .

"Soy un comunista hormonal, mi cuerpo contiene hormonas que hacen crecer mi barba y otras que me hacen comunista. ¿Cambiar? ¿Para qué? Me sentiría avergonzado, y no quiero convertirme en otra persona", le dijo en una ocasión a la BBC.
Y este compromiso político es evidente en parte de su producción, que incluye 17 novelas, cinco obras de teatro y numerosos relatos, poemas y crónicas.

Exilio simbólico
Fue una de estas novelas –"El Evangelio según Jesucristo"- la que lo hizo trasladar su residencia de Lisboa a Lanzarote, en 1992.

Las novelas de Saramago

1947 Tierra de pecado
1948 Claraboya (nunca publicada)
1977 Manual de pintura y caligrafía
1980 Levantado del suelo
1982 Memorial del convento
1984 El año de la muerte de Ricardo Reis
1986 La balsa de piedra
1989 Historia del cerco de Lisboa
1991 El Evangelio según Jesucristo
1995 Ensayo sobre la ceguera
1997 Todos los nombres
2000 La Caverna
2002 El hombre duplicado
2004 Ensayo sobre la lucidez
2005 Las intermitencias de la muerte
2008 El viaje del elefante
2009 Caín

Se trató de un exilio simbólico motivado por la decisión del gobierno portugués de impedir la candidatura de esta novela a un premio literario europeo, por considerarla "herética".
Para ese entonces, Saramago ya había publicado obras de la talla de "Memorial del Convento" (su primer gran éxito, que llegaría a los 60 años), "El año de la muerte de Ricardo Reis" e "Historia del Cerco de Lisboa".
Le seguirían "Ensayo sobre la Ceguera" (llevada al cine en el 2008) y "Todos los Nombres", publicada poco antes de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura, en 1998.
Con el Nobel -el primero otorgado a un escritor de lengua portuguesa- la Academia Sueca quiso celebrar la capacidad de Saramago de "volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía".

Voz crítica
Esa capacidad, y su inconfundible voz crítica, Saramago la continuó exhibiendo hasta el final, tanto en sus novelas como en sus artículos periodísticos o en su blog, en el que acostumbraba comentar sobre los diferentes temas de actualidad.
Una recopilación de las mejores entradas de este último, en las que flagelaba al capitalismo, al consumismo, al Papa y a George W. Bush, fue publicado el año pasado bajo el título de "El Cuaderno".
En una entrevista con BBC Mundo celebrada para marcar la ocasión, Saramago reconoció que ya no le quedaba mucho por vivir.

"Me pueden quedar tres o cuatro años de vida, quizá menos", anunció en esa oportunidad.
Pero también quedan su prolífica e inconfundible obra para quien lo quiera recordar o descubrir.

18 junio, 2010

EL TEMOR DE SARAMAGO A "DEJAR DE EXISTIR"....





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El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago murió este viernes a los 87 años de edad, dejando obras como El año de la muerte de Ricardo Reis, El Evangelio según Jesucristo o Ensayo sobre la ceguera.

Saramago nació en el pueblo de Azinhaga, en el centro de Portugal, en 1922, y en 1988 se convirtió en el primer escritor portugués en ganar el Premio Nobel de Literatura.


La escritura y la filosofía siempre fueron de la mano en la vida del autor, que incluso reflexionó sobre su propia muerte.

EN LUCHA TITANICA CON DIOS...

Saramago, el pasado mes de mayo junto a su esposa, Pilar del Río.- EFE


JUAN JOSÉ TAMAYO 18/06/2010

"Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio". Esta definición de Saramago es la más bella que nunca haya leído o escuchado. Merecería aparecer entre las veinticuatro definiciones -con ella, veinticinco- de otros tantos sabios reunidos en un Simposio que recoge el Libro de los 24 filósofos (Siruela, Madrid, 2000), cuyo contenido fue objeto de un amplio debate entre filósofos y teólogos durante la Edad Media. Para un teólogo dogmático, definir a Dios como silencio del universo quizá sea decir poco. Para un teólogo heterodoxo como yo, seguidor de las místicas y los místicos judíos, cristianos, musulmanes y laicos, es más que suficiente. Decir más sería una falta de respeto para con Dios, se crea o no en su existencia. "Si comprendes -decía Agustín de Hipona- no es Dios".

La felicidad era una isla para Saramago
Fin de semana de luto nacional en Portugal
La felicidad era una isla para Saramago
Exigencia estética y compromiso ético

José Saramago
FOTOS - ADRIEL PERDOMO - 18-06-2010
Las gafas y la maquina de escribir. La vieja máquina de José Saramago y sus gafas en la sala a la que da nombre en la Fundación César Manrique de Lanzarote, con motivo de una exposición dedicada a su obra.- ADRIEL PERDOMO

José Saramago - Las gafas y la maquina de escribir José Saramago - José Saramago José Saramago - Premio Nobel José Saramago - Dos nobeles José Saramago - Junto a Mario Vargas Llosa José Saramago - Abrazo entre dos escritores .
Saramago compartió con Nietzsche la parábola de Zaratustra y el apólogo del Loco sobre la muerte de Dios y quizá pudiera poner su rúbrica bajo dos de las afirmaciones nietzschianas más provocativas: "Dios es nuestra más larga mentira" y "mejor ningún dios, mejor construirse cada uno su destino". Quizá coincida también con Ernst Bloch en que "lo mejor de la religión es que crea herejes" y en que "sólo un buen ateo puede ser un bueno cristiano, sólo un cristiano puede ser un buen ateo". Su vida y su obra fueron una lucha titánica con Dios a brazo partido que terminó en tablas, sin vencedor ni vencido.

En su novela Caín recrea la imagen violenta y sanguinaria del Dios de la Biblia judía, "uno de los libros más llenos de sangre de la literatura mundial", al decir de Norbert Lohfink, uno de los más prestigiosos biblistas del siglo XX. Imagen que continúa en algunos textos de la Biblia cristiana, donde se presenta a Cristo como víctima propiciatoria para reconciliar a la humanidad con Dios y que vuelve a repetirse en el teólogo medieval Anselmo de Canterbury, quien presenta a Dios como dueño de vidas y haciendas y como un señor feudal, que trata a sus adoradores como si de siervos de la gleba se tratara y exige el sacrificio de su hijo más querido, Jesucristo, para reparar la ofensa infinita que la humanidad ha cometido contra Dios.
El Dios asesino de la última novela de Saramago sigue presente en no pocos de los rituales bélicos de nuestro tiempo: en los atentados terroristas cometidos por supuestos creyentes musulmanes que en nombre de Dios practican la guerra santa contra los infieles y en la respuesta a dichos atentados por parte de dirigentes políticos cristianos que apelan a Dios para justificar la el derramamiento de sangre de inocentes en operaciones que llevan el nombre de Justicia Infinita o Libertad Duradera.

Tras estas operaciones, Saramago no podía menos que estar de acuerdo con el testimonio del filósofo judío Martin Buber: "Dios es la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mancillada, tan mutilada... Las generaciones humanas han hecho rodar sobre esta palabra el peso de su vida angustiada, y la han oprimido contra el suelo. Yace en el polvo y sostiene el peso de todas ellas. Las generaciones humanas, con sus partidismos religiosos, han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre... Los hombres dibujan un monigote y escriben debajo la palabra 'Dios'. Se asesinan unos a otros, y dicen: 'Lo hacemos en nombre de Dios'... Debemos respetar a los que prohíben esta palabra, porque se rebelan contra la injusticia y los excesos que con tanta facilidad se cometen con una supuesta autorización de 'Dios'". Yo también pongo mi rúbrica bajo esta afirmación de Buber.
La lucha contra los fundamentalismos, los religiosos y los políticos, es el mejor antídoto contra el Dios violento y contra la violencia en nombre de Dios. En esa lucha no violenta estuvo comprometido Saramago de pensamiento, palabra y obra. Su vida fue todo un ejemplo de ética solidaria. Bien merece nuestro reconocimiento. ¡Gracias, José Saramago!

Juan José Tamayo es teólogo y autor de La crisis de Dios, hoy (EVD, Estella, 2008, 3ª ed.)

EXIGENCIA ESTÉTICA Y COMPROMISO ÉTICO....

José Saramago en playa Quemada, entre Yaiza y Tías en Lanzarote (Canarias).- PEDRO WALTER

El escritor José Saramago junta al príncipe Felipe, durante su investidura como Doctor honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha en 1997.- BERNARDO PÉREZ
José Saramago habla con Fidel Castro durante un acto de apoyo a Cuba celebrado en Oporto en octubre de 1998. El premio Nobel se distanció más tarde del régimen, con una celebre frase: "Hasta aquí llego con la revolución cubana".- GORKA LEJARCEGI



José Saramago y Arturo Pérez-Reverte se saludan en la Feria del Libro del año 2002.- GORKA LEJARCEGI


José Saramago recoge el primer premio Nobel de Literatura concedido a un escritor de habla portuguesa.- EFE
Saramago y García Márquez, durante la ceremonia del cuarenta aniversario de la Revolución Cubana.- REUTERS
El premio Nobel de Literatura charla con el escritor Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Madrid, en 2002.- GORKA LEJARCEGI


El escritor José Saramago, en la presentación de su libro El hombre suplicado.- GORKA LEJARCEGI


La vieja máquina de José Saramago y sus gafas en la sala a la que da nombre en la Fundación César Manrique de Lanzarote, con motivo de una exposición dedicada a su obra.- ADRIEL PERDOMO.

El escritor José Saramago, fallecido a los 87 años en Lanzarote, fue poeta antes que novelista y antes que poeta, pobre

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 18/06/2010
José Saramago era el más hispano de los escritores portugueses contemporáneos. En eso, aunque sin cambiar de lengua, seguía una larga línea que incluye a autores clásicos como Jorge de Montemayor o Gil Vicente. De un verso de este último, precisamente, había sacado el premio Nobel el título de la novela en la que trabajaba hasta que la enfermedad lo dejó sin fuerzas. Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, de la que llevaba escritas unas 30 páginas, es una reflexión sobre el tráfico de armas a través de la historia de un empleado de una fábrica de armamento.

Muere Saramago a los 87 años de edad
Se va Saramago, el hombre que nos previno contra una destructora epidemia de ceguera. Y en estos tiempos su adiós parece un símbolo.El primer Premio Nobel que recibió la lengua portuguesa ha sido un referente para toda la izquierda del planeta. Afiliado al Partido Comunista, y a pesar de sus éxitos literarios, Saramago no dejó jamás de implicarse en todos los asuntos sociales y políticos.Quizá por su activismo eligió como compañera desde hace 25 años a la también periodista sevillana Pilar del Río.España y Portugal unidos en un matrimonio que a Saramago le habría gustado llevar hasta el altar de lo político."El hombre que se atrevió a decir no", ése podría ser un buen epitafio para él. En estos tiempos en los que, más que nunca, nos obligan a decir que sí. - AGENCIA ATLAS

José Saramago, la intensa historia de un escritor crítico y auténtico
Perfil del ganador del premio Nobel en lengua portuguesa, José Saramago - ÁNGELES AFUERA / CADENA SER

No obstante, su próximo libro, que publicará Alfaguara , su editorial española, será José Saramago en sus palabras un autorretrato intelectual y político del escritor a través de estractos de entrevistas y conferencias. Fernando Gómez Aguilera ha sido el encargado de ordenar los temas en voces como Lisboa, Pesimismo, Dios, No, Iberismo, Lanzarote o Muerte. Además, el director portugués Miguel Mendes estrenará a finales de julio el documental José y Pilar (unión ibérica), producida por Pedro Almodóvar y Fernando Meirelles. Este último dirigió hace dos años A ciegas, la adaptación cinematográfica protagonizada por Julianne Moore de la novela Ensayo sobre la ceguera.

José Saramago fue un árbol con muchas ramas. De entrada, fue poeta antes que novelista de éxito y antes que poeta, pobre. Si se suma el periodismo a esos otros tres factores (pobreza, poesía y novela) se entiende la fusión entre preocupación social y exigencia estética que ha marcado la obra del único premio Nobel de la lengua portuguesa hasta hoy. En 1998, el máximo galardón literario del planeta reconoció a un hijo de campesinos sin tierra que había nacido en 1922 en Azinhaga, Ribatejo, a 100 kilómetros al norte de Lisboa. Tenía tres años cuando su familia emigró a la capital, donde las penurias rurales se tornaron en penurias de ciudad. Así, el futuro escritor se formó en la biblioteca pública de su barrio mientras trabajaba en un taller tras abandonar la escuela para ayudar a mantener la casa.

Las pequeñas memorias es el título que Saramago puso al relato de una infancia que siempre tuvo un pie en la aldea de la que había emigrado. Levantado del suelo (1980), por su parte, cuenta las peripecias de varias generaciones de campesinos del Alentejo. No fue su primera novela pero sí la que supuso su primera consagración después de que Manual de pintura y caligrafía rompiera en 1977 un silencio de casi 30 años. Eran los que habían pasado desde la aparición de Tierra de pecado, su verdadero estreno como novelista. En esas tres décadas Saramago había trabajado como administrativo y empleado de seguros; se había casado y divorciado, publicado tres libros de poemas, ingresado en el Partido Comunista —clandestino durante la dictadura de Salazar— y, sobre todo, consagrado como periodista.

En 1982 publicó Memorial del convento y dos años más tarde, El año de la muerte de Ricardo Reis. Esas dos novelas multiplicaron la fama internacional de Saramago. A los lectores desconcertados por la intensidad poética, la mezcla de voces y la ausencia de marcas convencionales en los diálogos en sus escritura soía darle siempre un mismo consejo: "Lea el libro en voz alta". Funcionaba.
A partir de entonces, la actividad del escritor se vuelve frenética: novelas, diarios, obras de teatro y hasta un blog. Tras la fábula iberista La balsa de piedra (1986), en la que España y Portugal se desgajan literalmente del continente europeo, llegaron Historia del cerco de Lisboa (1989) y El Evangelio según Jesucristo (1991). Su visión heterodoxa levantó una polémica que arreció cuando el gobierno portugués se negó a presentar el libro al Premio Literario Europeo. Herido por aquel gesto, Saramago se instaló en Lanzarote con Pilar del Río, su segunda esposa y nueva traductora, que tomaba el relevo de Basilio Losada. Una polémica similar estalló el año pasado cuando se publicó Caín, considerada hiriente por la jerarquía católica lusa.

La publicación en 1995 de Ensayo sobre la ceguera abrió una nueva etapa en la obra de José Saramago. Novelas como La caverna, El hombre duplicado, Ensayo sobre la lucidez o Las intermitencias de la muerte llevan al terreno narrativo reflexiones sobre el consumo, la sociedad de masas o el sistema democrático. Muchas de ellas parecen nacidas de una pregunta: "¿Qué pasaría si?". Si la gente votase masivamente en blanco, si alguien decidiese vivir al margen del capitalismo, si la gente dejase de morir. Cosas, Saramago lo sabía, que sólo suceden en la imaginación de un escritor de novelas.

JOSE SARAMAGO: "LA MUERTE ES LA INVENTORA DE DIOS".....

Enviado por Fernando A. Frías González el 18/06/2010 a las 08:52 AM

Una "lógica impecable" caracteriza Caín, la última novela del premio Nobel, profundamente seria y llena de humor, en la que el escritor reescribe libremente la historia "mal contada" del personaje bíblico

"Hay quien me niega el derecho de hablar de Dios, porque no creo. Y yo digo que tengo todo el derecho del mundo. Quiero hablar de Dios porque es un problema que afecta a toda la humanidad".

José Saramago (Azinhaga, 1922) ha vuelto a escribir de un tema que le inquieta. Lo ha hecho esta vez a través de una figura bíblica con mala prensa. Caín (Alfaguara), última novela del premio Nobel de Literatura de 1998, tiene grandes posibilidades de levantar las iras de algunos sectores católicos. Nada nuevo para el escritor portugués, que en 1991 generó una polémica mayúscula con El Evangelio según Jesucristo. En aquella ocasión, el Gobierno luso se sumó a la campaña contra Saramago, al vetar su nombre como candidato al Premio Literario Europeo. El primer ministro era el conservador Aníbal Cavaco Silva. Hoy es el presidente de la República. El veto indignó al escritor, que decidió autoexiliarse en Lanzarote, donde reside con su esposa, Pilar del Río, desde entonces.

¿Se puede repetir la historia ahora con Caín? "No. Ya metieron una vez la pata. No repetirán la experiencia, a no ser que quieran caer en el ridículo", dice Saramago, con aparente convicción. La entrevista tiene lugar en su casa lanzaroteña, refugio del escritor, a la que acuden amigos de todos los rincones. Dentro de unas horas tiene prevista la llegada de Mario Vargas Llosa. "El Evangelio... provocó las reacciones más violentas en sectores católicos de Italia. Me llamaron provocador", explica. "En mi opinión, los católicos no tienen motivos para enojarse con Caín, porque no tiene nada que ver con ellos. El libro habla del Antiguo Testamento, y me parece que los católicos no leen la Biblia ni el Antiguo Testamento. Tienen el Nuevo Testamento, que es un texto simpático con parábolas bonitas. Creo que Caín sentará mal a los judíos, porque la Torá es su libro. Me llamarán de nuevo antisemita. No me importa. He escrito el libro que quería y creo que es una buena obra literaria". Una obra que reescribe libremente una historia, la Biblia, que según el autor no ocurrió. Y para ello usa elementos de esta historia, Babel, Jericó, Sodoma y Gomorra, Moisés en el Sinaí. Entonces ¿qué ha escrito? ¿Una fantasía? "Sí, pero en mis fantasías hay mucha lógica, y esto ocurre en muchos de mis libros. Le propongo al lector un punto de partida que puede parecer absurdo. Pero después, el desarrollo es siempre de una lógica impecable". Acaso pretende hacerle la competencia a la Biblia. "De ninguna manera. No pretendo que el lector crea haber visto la luz después de leer el libro. Sólo propongo que piense en sus propias creencias y qué espera de ellas. ¿La vida eterna? ¿La condena al infierno?".
En la controvertida novela del Evangelio, Saramago humanizó la figura de Jesucristo. Algunos lectores de su último libro apuntan que ahora humaniza la figura de Caín. Pone cara de póquer, medita un instante y hace la siguiente reflexión: "Lo que pasa es que Jesús humaniza la figura de Dios. Jesús suavizó y matizó el Dios del Antiguo Testamento. Nunca tuve la conciencia de que estaba humanizando a Caín, pero, claro, es el fratricida, el asesino de su hermano Abel. En castellano hay la palabra cainita, que habla por sí sola. Siempre he pensado que la historia de Caín es una historia que ha sido mal contada en la Biblia. Como la de David y Goliat. Goliat nunca ha podido acercarse a David, David venció porque tenía una honda, que era la pistola de la época".

De dónde viene esa obsesión por escribir de Dios, pregunto, porque el tema de fondo es Dios, aunque ahora sea a través de la figura de Caín. "Puede parecer extraño", dice. "Nunca tuve educación religiosa. Ni en el colegio, ni en casa. No tuve crisis religiosas en la adolescencia ni cuando uno empieza a preguntarse sobre la muerte. Sinceramente, creo que la muerte es la inventora de Dios. Si fuéramos inmortales no tendríamos ningún motivo para inventar un Dios. Para qué. Nunca lo conoceríamos". El ateísmo del autor tiene sus matices. "Ateo es sólo una palabra. En el fondo, estoy empapado de valores cristianos, y es verdad que algunos de estos valores coinciden con valores de humanismo. Los acepto. Ahora bien, todo lo que tiene que ver con la creencia en un Dios superior y eterno, que un día me condenará, me parece una chorrada".

Las páginas de Caín son implacables con Dios. "No", replica. "Soy implacable con la especie humana, que ha inventado el Señor". Bueno, pero el libro dice, entre otras cosas, que Dios no es de fiar, que es capaz de pactar con Satán, que está rematadamente loco. Le trata de rencoroso, maligno, corrupto... Le acusa de despreciar la Justicia. Y así hasta el final, donde afirma que Dios acaba por arrepentirse de haber creado el hombre. "Sí, por eso, según la Biblia, ordenó el diluvio y exterminó a la humanidad, a excepción de Noé y su familia. El libro es una lucha entre el hombre y Dios. Con Caín, que no era precisamente un santo sino todo lo contrario, pero en el fondo más limpio de mente y más transparente".

Mientras escribía, Saramago tropezó con un problema narrativo que parecía no tener solución: el paso de Caín por el tiempo. ¿Qué hacer? "Inventé, no el futuro ni el pasado, sino lo que llamo otro presente. De repente, Caín se encuentra en otro presente, no importa que sea pasado o futuro. Creo que conseguí conservar el humor en un tema tan complicado. El libro es divertido y profundamente serio". No es una ironía premeditada, asegura. Nunca premedita nada. La historia marca el camino de cómo tiene que ser narrada. "Soy una mano obediente que intenta no hacer nada en contra de la lógica y de lo que estoy escribiendo. Que acepta lo que quiere la propia historia. La ironía es una constante en todos mis libros. El humor aparece por primera vez en El viaje del elefante, y se repite en Caín. No fue una decisión consciente, simplemente ocurrió así".

La novela termina con una discusión, cargada de reproches mutuos, en el umbral de la gran puerta del arca de Noé, entre Dios y Caín: "Caín eres el malvado, el infame asesino de su propio hermano. No tan malvado e infame como tú, acuérdate de los niños de Sodoma". Es la eterna discusión entre el hombre y Dios, precisa el escritor. Una discusión sin salida. "Ni él nos entiende a nosotros, ni nosotros le entendemos a él. Son dos entidades que no se han entendido, no se están entendiendo y no se entenderán".

Saramago lo escribió en cuatro meses, la mitad del tiempo invertido en su anterior libro, El viaje del elefante. En ambos casos, reconoce, tenía prisa por escribir, en una carrera contra el tiempo. No podía bajar el ritmo. "Ahora ya puedo darme el lujo de reducir la velocidad. Cumpliré pronto 87 años. La vida es como una vela que va ardiendo, cuando llega al final lanza una llama más fuerte antes de extinguirse. Creo que estoy en el periodo de la última llamarada, antes de la extinción. Lo digo sin dramatismo. Tengo muy claro que no voy a vivir mucho más. Ahora estoy en una fase en la que sí creo que puedo hacer un trabajo y lo puedo hacer bien, quiero hacerlo. Después acabará todo y quedarán mis libros, que pienso seguirán siendo leídos. Espero, si la salud aguanta, terminar la novela que tengo entre manos". No revelará nada del próximo libro. Tan sólo un detalle: ya tiene decidida la última frase. No habrá sorpresas ni cambios sobre la marcha. No suele haberlos en su escritura. "Creo que soy un escritor lógico".

Pilar del Río va y viene por la casa, como siguiendo en la distancia la conversación. Saramago habla con cierta parsimonia, pero no da muestras de cansancio. Pasamos de la literatura a la política, su otra gran pasión. Le gusta hablar de política. Toma carrerilla y no para. Las primeras críticas son para el Partido Socialista (PS), que ha gobernado en Portugal los últimos cuatro años y medio con mayoría absoluta, y que seguirá en el poder después de ganar las elecciones del pasado 27 de septiembre. "El Gobierno socialista ha hecho políticas de derecha y el problema es que no hay ningún palacio de invierno para asaltar. Lo peor de todo, y esta crisis lo ha demostrado, es que la izquierda no tiene ideas. Ningún partido de izquierda, más o menos roja, más o menos rosa, ha presentado una sola idea para combatir la crisis. Y con los sindicatos ha ocurrido lo mismo. Su fuerza está dormida, domesticada. Me parece que Marx nunca ha tenido tanta razón como ahora. Pero eso no es suficiente. Haría falta una reflexión profunda, partiendo de Marx".

Es sabido que el premio Nobel portugués es militante del Partido Comunista desde los años sesenta. Un PC que no tiene parangón en la Unión Europea, de larga tradición estalinista, que sigue llamándose comunista, que conserva la iconografía bolchevique, hoz y martillo, bandera roja, que sigue soñando en épocas pasadas, probablemente más próximas a lo que representaba la antigua Unión Soviética, y que, contra viento y marea, tiene un electorado inquebrantable de medio millón de votos, que representa alrededor del 8%. El escritor admite que "es muy posible" que el PCP viva anclado en el pasado. "Lo que pasa es que tenemos una herencia, de la que no puedo despegarme. Y es posible que esta herencia no tenga mucho que ver con la realidad actual. Pero ¿por qué la realidad actual tiene razón?". Su militancia comunista tiene, probablemente, más de sentimentalismo que de convicción. "Los sentimientos cuentan. No me reconocería en ningún otro partido. Puede que sea mi culpa, y que esté enquistado en ideas del pasado, pero yo también tengo mi propio pasado. Francamente, no sabría convivir en otro partido si mañana dejara el PCP. No me pasa por la cabeza". Entonces ¿por qué sigue en el Partido? "Por respeto a mí mismo. He sido muy crítico con mi partido. Dije en una ocasión que nunca dejaría el partido, con una condición: que el partido no me deje a mí. Dejarme a mí sería un cambio radical de rumbo. No creo que eso ocurra". Tuvo una incursión, fugaz, en la política activa, cuando fue presidente de la asamblea municipal del Ayuntamiento de Lisboa. Duró cuatro meses y acabó enojado hasta con su propio partido. No le quedaron ganas de repetir la experiencia, aunque en alguna ocasión aceptó ir en las listas electorales en lugares no elegibles. "Creo que sería un diputado muy bueno", dice sin cortarse. "Siempre he dicho lo que he querido, y también es cierto que la dirección del partido nunca ha hecho nada para impedírmelo".

Saramago hace tiempo que no sube a su escritorio, en el piso superior de la casa, porque la estrecha escalera entraña un riesgo demasiado alto. El estudio tiene una hermosa vista con el Atlántico al fondo, la mesa de trabajo, anaqueles con los libros más queridos, pinturas, recuerdos. Ahora escribe en la biblioteca construida en un edificio anexo a la casa, que alberga su colección particular, convenientemente catalogada, a la espera de su traslado a la Casa dos Bicos, un edificio emblemático del gótico lisboeta, construido en 1523, que será la sede de la Fundación José Saramago, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la capital. "La fundación es cosa de Pilar", dice el escritor. La compañera inseparable, traductora de sus últimos libros, es el motor del engranaje. "No sólo el motor, también las ruedas". En la recta final de su vida, contempla una vuelta, tal vez parcial, a su querida Lisboa, donde tiene una casa. "Ahora nos vamos a Italia y luego nos quedaremos unas semanas en Lisboa. Allí siento que estoy en casa. Nunca pensé que viviría en una isla en medio del Atlántico, a 100 kilómetros de la costa africana". Todo parece a punto para el regreso.

MUERE A LOS 87 AÑOS EL NOBEL JOSÉ SARAMAGO.-


El autor de 'El evangelio según Jesucristo', 'Ensayo sobre la ceguera' o 'Caín' fallece en Lanzarote.- Será incinerado en Lisboa

CRÓNICA

La felicidad era una isla para Saramago
El mundo de las letras lamenta la muerte, a los 87 años, del premio Nobel portugués.- Sus restos serán incinerados mañana en Lisboa, adonde viajarán desde Lanzarote

JUAN CRUZ
Lanzarote 18/06/2010
ESPECIAL: José Saramago, el escritor que nunca se escondió

En las últimas semanas José Saramago hablaba apenas, pero reía, seguía riendo. Pilar del Río, su mujer, con la que convivió más de 20 años, le seguía preparando cenas y desayunos, y aunque ya parecía que la comida era de otro mundo o de otras necesidades, él estaba en todos los ritos que esta andaluza preparaba para que él siguiera anudado al hilo de la supervivencia.

Caffarel: "Desaparece el más firme heredero de una larga tradición: el iberismo portugués"
Exigencia estética y compromiso ético
Dario Fo recuerda a Saramago
En lucha titánica con Dios
El sonido del sol al caer en el mar
"No me hablen de la muerte porque ya la conozco"

José Saramago
Nacimiento: 1922 Lugar: Azinhaga

Estaba y no estaba, pero reía. Hoy por la mañana amaneció mejor, como si resurgiera, y departió con Pilar, con el médico, como si se despidiera una a una de la vida y de las personas que le acompañaron hasta el final. A veces -ocurrió cuando estuvimos por última vez con ellos, hace una semana, en su casa de Tías, Lanzarote- escuchaba solo música; pero estos días Saramago escuchaba en silencio y entre risas los programas de humor de la televisión.

Tenía el semblante sereno, como si viniera de una larga lucha; pero ya los médicos habían abandonado la esperanza de lo que él mismo llamó su resurrección, ocurrida a finales de 2007, cuando la Fundación César Manrique organizó una exposición magna sobre su vida y sobre sus sueños. La construcción de los sueños.
Gravemente enfermo, Saramago parecía despedirse ya de la vida. Pero en la primavera siguiente volvió José a retomar unos bríos que no venían solo de la sangre renovada, sino de la dedicación eficaz de sus médicos y, sin duda, él lo dijo en este periódico, de la fuerza increíble de Pilar del Río. La fuerza con la que regresó a la vida le dio aún para dos libros más, El viaje del elefante y Caín, una especie de cuento largo que convirtió en leyenda y un diálogo raro sobre el extraño caso del hombre malo al que él quiso convertir en el bueno de la historia. En cierto modo, hasta en esa obra de la resurrección Saramago fue como era: paradójico, melancólico y sobrio, como un Quijote de Portugal que no se asombraba de nada porque ya vino del asombro.

Lanzarote le dio mucha felicidad, desde que Pilar lo llevó allí por vez primera, en 1993, un año después de que muriera allí un héroe cuya estela él contribuyó a prolongar, César Manrique, otro Quijote, en este caso insular, que había abrazado causas que fueron siempre familiares para Saramago: el respeto a los hombres y a la tierra, la lucha contra la injusticia de los hombres contra los hombres. De manera intermitente, vivió en Lanzarote (donde se curó de un desengaño, el que le produjo su país cuando le impidió concursar a un premio internacional con su El evangelio según Jesucristo) y siguió viviendo en Lisboa, en cuya casa que amó tanto guardaba lo más central de su corazón: el amor a los otros, y el amor a sus antepasados. Su abuelo, analfabeto, le enseñó a amar a los hombres y a la tierra, y a él dedicó, en un discurso memorable, el Premio Nobel que su literatura mereció en 1998.

Y en Lisboa -adonde llegarán mañana sus restos en un avión C-130 de la Fuerza Aérea portuguesa, cuyo Gobierno ha declarado mañana y pasado luto nacional- será incinerado el domingo José Saramago, cuyo carácter portugués y quijotesco le aupó a la grupa de todas las causas civiles de su tiempo; comunista convencido, periodista contra la dictadura y a favor del cambio de los claveles en Portugal, fue en todos los países que visitó (desde México a Brasil, desde España a Israel o Palestina) un firme defensor de los derechos humanos, contra las guerras (la de Irak, en los últimos años), contra el avasallamiento (de Israel sobre Palestina), a favor de personas (como Baltasar Garzón) acosadas por defender lo que él defendió, la memoria civil de los perdedores.

Todo se lo tomó con filosofía espartana, como si el honor o la gloria fueran pelusa en la chaqueta. Supo que había ganado el Nobel por una azafata de Francfort, cuando ya dejaba la Feria del Libro. Entonces se sintió solo, "a mi alrededor no había nada, nadie, nada, nadie, nada", y empezó a caminar sin rumbo, hasta que se encontró con su editora, Isabel de Polanco, a quien le dio la noticia. Ese abrazo de los dos, distintivo de la relación que mantuvieron, adquiere ahora el aroma triste de la melancolía, porque los dos protagonistas de esa hermosa escena están muertos.
Hace una semana, Pilar del Río nos dijo a Francisco Cuadrado, su editor en Santillana, y a este corresponsal, que su marido se había levantado una de esas mañanas con ganas, otra vez, de escribir, de retomar el hilo de una de sus historias, en las que estaba enfrascado cuando la gravedad de su estado hizo que perdiera la voz pero no la risa. Pilar le aconsejó que esperara, y ella misma esperaba que el milagro de dos años antes amaneciera otra vez en el escenario discreto de la vida de Saramago, que volviera otra vez el autor de Las intermitencias de la muerte a ocupar el sitio preferido de la casa, la biblioteca de la Fundación. Pero ya solo le animaban las bromas de Pilar, la persistencia de ella en continuar los hábitos cotidianos, el pan con aceite, las verduras, el bacalao portugués, la vida viva que Saramago siempre quiso. La misma Pilar que ha leído hoy, ante el féretro del escritor, un fragmento de su libro El evangelio según Jesucristo y la que ha puesto bajo la cabeza de su marido un paño bordado con la frase "Estaremos extrañamente conectados a la bondad del mundo" que envió un lector desde Argentina.

Ya había poco que decir, tras tanto sueño y tanta escritura. Le fuimos a ver donde esperaba las imágenes de la tele y el sueño que ya se interrumpía poco. Le dijimos hasta mañana, y él dijo, acariciándonos con sus manos ya transparentes: "Até a amanhá".

LAS CENIZAS DE SARAMAGO, ENTRE LANZAROTE Y SU ALDEA...


La capilla ardiente en Lanzarote estará abierta hasta las 10h de este sábado

Su cuerpo será trasladado posteriormente a Lisboa. Será incinerado el domingo

ELMUNDO.es
Madrid
Actualizado viernes 18/06/2010 22:31
A medio camino entre esa aldea próxima a Lisboa que siempre llevó en la pluma y en el alma y el pedazo de España que también hizo suya, José Saramago iniciará su último viaje en los escenarios que forjaron su literatura. De la pequeña Azinhaga a la aún más pequeña finca de Lanzarote donde ha residido sus últimos años junto a su gran amor, Pilar del Río.
Es precisamente en la isla donde el literato recibe los primeros homenajes. Desde media tarde de este viernes, decenas de personas han pasado por la capilla ardiente. Modesta, montada en la biblioteca de su propia fundación, rebosa de la humildad que mostró en vida y se sitúa, por qué no, con la mirada puesta en los simbolismos. Desde las lecturas de sus obras que se han escuchado en la sala hasta el paño sobre el que descansa su cabeza, bordado con la frase 'Estaremos extrañamente conectados a la bondad del mundo", enviada por un lector argentino.

Este sábado, su cadáver será trasladado a Lisboa más allá de las diez de la mañana para ser honrado en el Salón de Honor del Ayuntamiento de la capital lusa primero y finalizar el viaje en el cementerio Alto de Sao Joao el domingo, donde será incinerado. Parte de las cenizas del escritor se quedarán en Portugal y el resto se depositarán, como él quería, debajo de un olivo, en el jardín de su casa en Lanzarote.

Conmoción en todos los ámbitos
Hombre tranquilo pero locuaz, con las ideas claras y una filosofía de vida muy marcada, no fueron pocos los detractores que halló a lo largo de su trayectoria por mor de sus escritos. Sin embargo, prevalecen las condolencias en estos momentos en los que personalidades de todos los ámbitos dentro y fuera de Portugal coinciden en señalarle como una figura trascendental de las letras.
El mismo José Sócrates, primer ministro, convocaba un Consejo de Ministros extraordinario para emitir un decreto de luto nacional por el fallecimiento del Nobel de Literatura que se extenderá los próximos dos días.
Asimismo, varios personajes del ámbito de la política también han manifestado sus condolencias. Entre ellos, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero o la presidenta de Argentina, Cristina Fernández Kirchner.

06 junio, 2010

POR QUÉ SE TERMINA EL AMOR???...

"Si esperas que tu pareja te haga feliz, estás condenado a sufrir". 21 años. Soltero. Estudiante de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y aspirante a escritor. Tras tres años y medio de relación, la ruptura le ha abierto las puertas a "comprender el verdadero significado del amor".- LEILA MÉNDEZ
"La pareja es el espejo en el que se reflejan nuestras carencias e inseguridades" 42 años. Divorciada, con cinco hijos y actualmente con una nueva pareja. Abogada en proceso de reciclaje profesional. Tras su divorcio mantuvo otra relación de seis años con un hombre que le ayudó a descubrir su propósito en la vida.- LEILA MÉNDEZ.
"No he conocido a nadie que me haga renunciar a mi libertad"37 años. Soltero. Trabaja en marketing y comunicación. Nunca se ha enamorado.- LEILA MÉNDEZ
Detrás del amor que perdura se esconde siempre la voluntad"50 años. 'Coach'. Tomás Suc. 53 años. Técnico químico comercial. Llevan 31 años viviendo juntos y tienen dos hijos. Han aprendido a evolucionar de la mano, creando un vínculo afectivo basado en la responsabilidad y la interdependencia.-
Sufrir me ha enseñado a amarme para poder ser amada".47 años. Separada, con un hijo de 18 años. Dependienta encargada en un establecimiento de hostelería. Estuvo 21 años en pareja, y tras la separación, el resto de sus relaciones amorosas han estado marcadas por el desencanto y el sufrimiento.-

¿Por qué está con su pareja? ¿Qué le mantiene unido a ella? ¿Qué pasaría si la relación se acabara? ¿Cómo la responsabiliza de su felicidad? ¿Qué gana cuando le hace daño a su pareja? ¿Cómo le demuestra que la acepta como es? ¿Qué podría hacer para mejorar la relación?

BORJA VILASECA 06/06/2010
Todos deseamos amar y ser amados. Sin embargo, muchas relaciones afectivas terminan convirtiéndose en sinónimo de rutina, conflicto y sufrimiento. A pesar de nuestras buenas intenciones, muy pocas parejas logran mantener encendida la llama del amor con el paso del tiempo.

¿Por qué son tan complicadas las relaciones? ¿Por qué provocan tanto dolor y sufrimiento? ¿Por qué se termina el amor? Por muy duro que pueda parecer, cada vez más expertos afirman que todo esto sucede porque, en primer lugar, "el amor nunca existió". Así lo piensa y lo escribe la reconocida terapeuta Louise L. Hay, autora de Usted puede sanar su vida y El poder está dentro de ti. "Si bien al principio lo confundimos con el enamoramiento, más adelante volvemos a equivocarnos, creyendo que el amor es el sentimiento amoroso", afirma.

Imprescindibles
21 años. Soltero. Estudiante de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y aspirante a escritor. Tras tres años y medio de relación, la ruptura le ha abierto las puertas a �comprender el verdadero significado del amor"

42 años. Divorciada, con cinco hijos y actualmente con una nueva pareja. Abogada en proceso de reciclaje profesional. Tras su divorcio mantuvo otra relación de seis años con un hombre que le ayudó a descubrir su propósito en la vida.

Nunca se ha enamorado.
50 años. �Coach�. Tomás Suc. 53 años. Técnico químico comercial. Llevan 31 años viviendo juntos y tienen dos hijos. Han aprendido a evolucionar de la mano, creando un vínculo afectivo basado en la responsabilidad y la interdependencia.
47 años. Separada, con un hijo de 18 años. Dependienta encargada en un establecimiento de hostelería. Estuvo 21 años en pareja, y tras la separación, el resto de sus relaciones amorosas han estado marcadas por el desencanto y el sufrimiento.

"Amamos cuando experimentamos plenitud propia y nos convertimos en cómplices del bienestar del otro"

"amar de verdad implica asumir la responsabilidad de crear conductas que estén al servicio de la relación"

"Yo soy yo, tú eres tú. Si coincidimos será Maravilloso. Si no, no hay nada que hacer"

No importa la edad, ni nuestro currÍculo afectivo. Nadie quiere renunciar a amar y ser amado
"Muchas personas dejan de amar a sus parejas porque ya no tienen sentimientos de amor hacia ellas", apunta Hay. "Es un enfoque victimista y reactivo. Más que nada porque los sentimientos surgen como consecuencia de nuestras actitudes y comportamientos amorosos. Para amar de verdad debemos asumir la responsabilidad de crear este tipo de conductas, desarrollando nuestra proactividad al servicio de la relación".
El quid de la cuestión radica en que "es imposible amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos primero", sostiene Hay. Esto es precisamente lo que descubrió Sergio Piera tras romperse su relación. "Debido a nuestra falta de autoestima, buscamos en nuestro compañero sentimental el cariño, el aprecio, el reconocimiento y el apoyo que no nos damos a nosotros mismos", señala Hay.
Pero, ¿qué es, entonces, la autoestima? Etimológicamente, se trata de una sustantivo formado por el prefijo griego autos -que significa �por sí mismo�- y la palabra latina aestima -del verbo aestimare, que quiere decir �evaluar, valorar, tasar�� Así, la autoestima se define como "la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos". Y no se trata de sobre- o subestimarnos, sino de vernos y aceptarnos tal como somos. Este es el viaje que propone el autoconocimiento y el desarrollo personal, dos procesos cada vez más integrados y demandados en nuestra sociedad.
Tal como escribió el filósofo John Gray, "los hombres son de Marte, y las mujeres, de Venus". Y es que a pesar de formar parte de la misma especie, somos diferentes biológica, física y psicológicamente. "La posibilidad de unirnos, e incluso fusionarnos emocional y sexualmente, pasa por comprender y aprovechar esta diferencia para poder así complementarnos como pareja", explica el experto en psicobiología, David Deida, autor de El camino del hombre superior y En íntima comunión.
Después de una década dirigiendo proyectos de investigación en la Universidad de California, Deida ha concluido que "una de las claves para que las relaciones perduren es mantener encendida la pasión sexual. Para que la atracción y el deseo no se desvanezcan es necesario que uno de los dos amantes encarne y potencie el rol masculino (vigorosidad, fuerza e iniciativa) y el otro el femenino, en el que destaca la afectividad, la empatía y la receptividad". Según Deida, existen dos tipos de esencias sexuales: la masculina y la femenina, que no necesariamente se corresponden con el hombre y la mujer, sino con el rol que desempeñan en la pareja. "A la esencia sexual masculina le mueve buscar la libertad a toda costa, invierte mucho tiempo y energía en conseguir diferentes metas y objetivos. Es la encargada de dar seguridad y dirección a la relación. La prioridad de la esencia sexual femenina es la búsqueda de amor, cariño y complicidad en su mundo de relaciones afectivas, encabezadas por la que mantienen con su pareja".
En opinión de Deida, "en la medida en que los amantes se polarizan, conociendo y respetando sus diferencias, la atracción, el deseo y la pasión sexual no sólo crecen, sino que se vuelven sostenibles con los años". Para lograrlo, "la esencia sexual masculina debe trascender su obsesión por la libertad, dedicando más tiempo y energía para cuidar su vínculo afectivo". Por su parte, "la esencia sexual femenina ha de vencer su anhelo de ser amada, aprendiendo a ser más autónoma e independiente emocionalmente y dejando espacios para no ahogar a su pareja". Tal como ha descubierto Eulalia Casas, "cuanta más libertad goza la relación, más posibilidades existen de que florezca el verdadero amor", concluye Deida.
No puedo vivir contigo ni sin ti". Este es el estribillo de una conocida canción del grupo de rock U2, tocada en directo por primera vez el 4 de abril de 1987. Dos décadas más tarde, la prestigiosa revista Rolling Stone la consideró una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. A día de hoy se ha convertido en un canto universal sobre nuestra incapacidad para estar en pareja. Por más que nos esforcemos, nos cuesta mucho vivir con la persona que amamos. Y por más que lo intentemos, tampoco soportamos hacerlo sin ella. Nos guste o no, solemos quedar atrapados por esta disyuntiva. Eso sí, a pesar del dolor y del sufrimiento que experimentamos cuando terminan nuestras relaciones sentimentales, jamás nos damos por vencidos. No importa la edad que tengamos. Ni siquiera nuestro currículo afectivo. Al igual que Miguel Elipe, ninguno de nosotros quiere renunciar a amar y ser amado.
Muchos afirman que el amor es algo que no puede buscarse, sino que termina por aparecer en nuestra vida. Sin embargo, es tal la necesidad de compartir nuestra existencia con alguien, que en los últimos años están proliferando las agencias matrimoniales y los centros de relaciones personales. Cupidos profesionales que cuentan con más clientes cada vez debido a la falta de tiempo y dedicación para crear nuevas relaciones afectivas.
Entre otros centros especializados, Alter Ego cuenta actualmente con 10.000 clientes, de edades comprendidas entre los 25 y los 80 años. Eva Sellés, una de sus psicólogas, desmonta la creencia de que "los polos opuestos se atraen". Para que una pareja funcione, "las dos personas han de contar con principios y valores comunes, así como inquietudes, gustos y hobbies parecidos". Eso sí, "dentro de esta compatibilidad emocional hay lugar de sobra para la diferencia, que es lo que permite que los dos se complementen".
Este tipo de agencias elaboran un perfil psicológico de los interesados y a partir de ahí hacen una selección de candidatos que podrían funcionar como pareja; se les proporciona un número de teléfono y ya pueden establecer la primera cita. Sellés asegura que "sólo se necesitan unos minutos para que las dos partes corroboren si existe una cierta química emocional, física y sexual. Esto es algo que un ordenador jamás podrá determinar".
La experiencia de Isabel Lerin y Tomás Suc demuestra que el verdadero amor se sustenta bajo tres pilares: en primer lugar, la responsabilidad personal, que consiste en que cada amante se haga cargo de sí mismo psicológicamente. En segundo lugar, la interdependencia. Una vez conquistada la autonomía e independencia emocional, el aprendizaje radica en construir una convivencia constructiva, honesta y respetuosa. Y por último, valorar y disfrutar de la persona con la que compartimos nuestra vida tal como es.

Esto es precisamente lo que escribió el médico neuropsiquiatra y psicoanalista Fritz Perls, creador, junto con su esposa, Laura Perls, de la terapia Gestalt: "Yo soy yo, tú eres tú. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo a tus expectativas. Tú no viniste a este mundo para vivir de acuerdo con mis expectativas. Yo hago mi vida, tú haces la tuya. Si coincidimos, será maravilloso. Si no, no hay nada que hacer".

Si hoy por hoy nuestras relaciones están marcadas por la rutina, el conflicto y el sufrimiento es porque nadie nos ha enseñado a amar. Pero como cualquier otro arte, se aprende a base de practicar y cometer errores. Y si no que se lo pregunten a Isabel y a Tomás. Ellos han descubierto que el amor es como la semilla de una flor. Para que brote, exhale su aroma y ofrezca sus frutos a la vida requiere cuidados diarios. Al igual que la flor, el amor necesita ser regado con agua, nutrirse de varias horas de sol y ser mimado con dosis de ternura y cariño cada día. El reto de cada pareja consiste en convertir esta metáfora en una realidad, explorando en cada caso cuál es la mejor forma de conseguirlo. Nunca hemos de olvidar que, tarde o temprano, cosecharemos lo que hayamos sembrado.

El amor es una palabra muy maltratada por la sociedad. Tanto es así, que en un primer momento suele confundirse con el enamoramiento. En opinión del psicólogo clínico Walter Riso, experto en relaciones de pareja, "el enamoramiento es un estado de atracción y pasión que suele durar entre seis meses y dos años, estrechamente relacionado con nuestra necesidad biológica de procreación". Dicho de otra manera: es la trampa en la que caemos cuando vivimos condicionados por nuestro instinto de supervivencia. Durante este periodo "nos obsesionamos con la persona amada, queriendo estar a su lado todo el tiempo y a cualquier precio. Es como un hechizo fisiológico que nos nubla la razón, volviéndonos adictos al objeto de nuestro deseo". A nivel psicológico, "el enamoramiento nos lleva a distorsionar la realidad, proyectando una imagen idealizada sobre nuestra pareja". Tal y como le sucedía a Paquita Gomero, "estamos tan cegados por el intenso torbellino emocional que sentimos en nuestro corazón, que no vemos al otro tal como es, sino como nos gustaría que fuese", reconoce Riso.

Y en base a esta visión deformada, "muchas personas se comprometen, se casan o toman otro tipo de importantes decisiones que son determinantes para su futuro afectivo", sostiene Riso, autor de ¿Amar o depender?, Amores altamente peligrosos y Los límites del amor. Una vez se desvanecen los efectos del enamoramiento, los amantes empiezan a verse tal y como realmente son. "Y es entonces cuando comienza la verdadera relación de pareja, pudiendo cultivar un amor sano, nutritivo y duradero", señala este experto. En este punto del camino es donde se pone de manifiesto el auténtico compromiso de la pareja.
La paradoja inherente a nuestros vínculos afectivos es que todos deseamos ser queridos, pero ¿cuántos amamos realmente? Y es que una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. A juicio del psicólogo clínico Walter Riso: "Queremos cuando sentimos un vacío y una carencia que creemos que el otro debe llenar con su amor". En cambio, "amamos cuando experimentamos abundancia y plenitud en nuestro interior, convirtiéndonos en cómplices del bienestar de nuestra pareja".
A menos que cada uno de los dos amantes se responsabilice de ser feliz por sí mismo, la relación puede convertirse en un campo de batalla. De hecho, "muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de su felicidad", apunta Riso. "Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar.
Y por si fuera poco, se sabe que cada conflicto que mantenemos con nuestra pareja deja heridas en nuestra mente y en nuestro corazón. Además, "con el tiempo, nuestro cerebro va tejiendo una red neuronal en la que se archivan todos esos desagradables episodios de violencia psicológica", señala este experto. Esta es la razón por la que a veces, cuando la relación está muy deteriorada, basta un simple comentario para que iniciemos una nueva y desagradable discusión. Lo cierto es que Riso ha trabajado con parejas que, más allá de separarse, han terminado literalmente destruyéndose.

Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el año pasado se produjeron en España 123.450 divorcios, separaciones y nulidades, frente a los 131.317 de 2008 y los 141.246 de 2007. "Esta tendencia a la baja no tiene nada que ver con una mejora sustancial de la convivencia", afirma el abogado matrimonialista José García Berzosa. Por lo visto existen otros motivos menos románticos: "La crisis económica ha obligado a las familias a abrocharse el cinturón", añade García Berzosa

Por más que hayan dejado de amarse, muchas parejas no pueden permitirse los 1.200 euros que cuesta un divorcio de mutuo acuerdo. Y ya no digamos pagar un mínimo de 1.800 euros, que es lo que vale llevar los trapos sucios hasta la sala de un juzgado. Aun así, en muchos casos, la grieta emocional entre los dos cónyuges es tan grande, que no dudan en echar mano de sus ahorros -e incluso pedir algún crédito- para que un juez decida cómo resolver su disputa sentimental. Entre otros casos curiosos, García Berzosa recuerda una pareja que se divorció el día después de su viaje de novios y otra que lo hizo siendo ya octogenarios, una semana después de enterrar a su único hijo.
Lo curioso es que una buena parte de estas separaciones se producen en septiembre, justo después de las vacaciones. "Es cierto que la rutina laboral y conyugal devora día tras día cualquier posibilidad de nutrir el amor en la pareja, pero también lo es que esa misma rutina les mantiene ocupados y distraídos", explica este abogado matrimonialista.
Por eso, cuando los amantes conviven de forma intensiva durante varias semanas seguidas, "es el momento en el que pueden acabar reconociendo que ya no se soportan más". Es entonces cuando la separación puede convertirse en un proceso alquímico, transformando el amor en odio.

Imprescindibles
LIBRO
�Juntos, pero no atados�,
de Maria Mercè Conangla y Jaume Soler (Amat). Este libro describe los principios sobre los que se asientan las �parejas emocionalmente ecológicas�. Es decir, aquellos individuos que se han responsabilizado por ser íntegros, felices y completos y que conscientemente han decidido unirse con otra persona para seguir creciendo y evolucionando juntos de forma libre y respetuosa.

PELÍCULA
�Kramer contra Kramer�, de Robert Benton. Protagonizada por Dustin Hoffman y Maryl Streep, esta película narra la ruptura sentimental de dos personas que han dejado de ser una pareja por no cultivar el amor en la relación. Y de cómo el proceso de separación puede ser un detonante para reencontrarse con uno mismo, con las cosas verdaderamente importantes de la vida.

21 años. Soltero. Estudiante de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y aspirante a escritor. Tras tres años y medio de relación, la ruptura le ha abierto las puertas a �comprender el verdadero significado del amor"

�Con 16 años me enamoré perdidamente de una chica maravillosa con la que he salido los últimos tres años y medio. Estaba convencido de que estábamos hechos el uno para el otro y que nuestro amor iba a durar para siempre. Pero un día, hace cuatro meses, ella me reconoció que ya no sabía si me amaba, y la relación terminó. Las dos primeras semanas fueron duras, pero acepté su decisión. Estar con ella es lo que más deseo en este mundo. Sin embargo, quiero lo mejor para ella, incluso si lo mejor es que no esté conmigo. Por eso no estoy sufriendo. Me estoy dando cuenta de que nos han llenado la cabeza con muchas mentiras acerca de las relaciones. Por ejemplo, nos han enseñado que el amor, igual que la felicidad, se encuentra en el exterior. Y que debemos odiar a nuestra ex pareja y juzgarla por el dolor que nos causó. Sin embargo, yo no me siento capaz de odiarla ni juzgarla. Sólo puedo respetarla por lo honesta y valiente que ha sido. Desde entonces he comprendido que el amor, como la felicidad, está dentro de uno mismo. Creo que las relaciones fallan cuando vemos el amor como una máquina expendedora. Más que nada porque el amor no funciona introduciendo unas monedas y obteniendo a cambio una chocolatina. El amor debe cultivarse en todo momento, pues mientras dos personas se amen, aunque sea durante un segundo, serán de veras una pareja. Si por el contrario, dos personas disponen de un contrato que afirma que son un matrimonio, pero dejan de amarse, ya no son una pareja. El verdadero amor sólo es posible cuando los dos amantes aprenden a ser felices por sí mismos, decidiendo establecer un vínculo en el que puedan compartir su felicidad. Y entonces, uno más uno suma mucho más que dos. Suma infinito�.

42 años. Divorciada, con cinco hijos y actualmente con una nueva pareja. Abogada en proceso de reciclaje profesional. Tras su divorcio mantuvo otra relación de seis años con un hombre que le ayudó a descubrir su propósito en la vida.

�Tras mi divorcio, mi mundo se tambaleó. Hubo mucho dolor. De pronto me vi sola, con cinco hijos pequeños y sin saber quién era ni hacia dónde iba. Fue entonces cuando conocí a Javi. Creo que iniciamos una relación a causa de nuestras heridas. Enseguida me impactó su profundo compromiso con su pasión, la literatura. Durante el tiempo que pasé con él crecí muchísimo como persona. A su lado me reconstruí emocionalmente y descubrí cuál era la dirección que quería dar a mi vida. Eso sí, no fue un camino fácil. En paralelo al conflicto generado por mi divorcio y a la falta de apoyo recibido por parte de mi familia, tenía que hacer frente a la falta de solvencia económica de Javi. Todo ello me generaba rabia y frustración. Pero lo peor fue que se fue debilitando la confianza entre nosotros y eso terminó siendo el detonante de nuestra ruptura. Y también en esta ocasión se acabó de forma conflictiva. Incluso nos hicimos la promesa de no vernos ni dirigirnos la palabra nunca más. Sin embargo, ahora mismo sólo conservo palabras y sentimientos de agradecimiento por lo mucho que aprendí con él. Nuestro amor no se ha terminado, se ha transformado. No podemos mantener una relación de pareja, pero sí de amistad. El secreto radica en que yo quiero lo mejor para él y él quiere lo mejor para mí. He encontrado una nueva pareja, Borja, con la que vivo desde hace más de un año. A veces pienso que gracias a relacionarme con Javi experimenté lo que yo no quería en el amor: la falta de confianza, la ambigüedad, la escasa demostración de cariño. Ahora tengo muy claro qué busco en una relación: la entrega, el compromiso y la libertad de ser. Para mí, la clave para que el amor crezca reside en el respeto, permitir el espacio de cada uno y potenciar la confianza�.

Nunca se ha enamorado.
�En toda mi vida he mantenido tres relaciones de pareja, que han durado desde unos meses hasta un año y medio. Nunca me he enamorado. No sé lo que es amar a alguien con todo mi corazón. De ahí que en algún momento sintiera la necesidad de recuperar mi libertad, poniendo fin a mi relación con la otra persona. Esta situación provocó que durante el tiempo que estuve emparejado me sintiera culpable por no corresponder de la misma forma el amor que recibía. No me salía y tampoco quería forzarlo. No me quería engañar a mí mismo, construyendo desde esa mentira un vínculo aparentemente amoroso. Sin embargo, debo reconocer que sentía cierto poder. Al ver que las otras personas sí tenían sentimientos profundos hacia mí, en ocasiones les manipulaba, controlando el tiempo que pasábamos juntos según lo que me apeteciera en cada momento. Con mis dos primeras parejas aprendí que no es justo jugar con los sentimientos de nadie. De ahí que con la última fuera sincero desde el principio, diciéndole hasta dónde quería comprometerme. Hoy me doy cuenta de que ser honesto con uno mismo no es la mejor manera de terminar en pareja. Pienso que hay mucha gente que decide juntarse por muchas razones que pueden ser un disfraz que encubra la falta de amor: incapacidad de estar solo, presión social, ganas de tener hijos, supervivencia económica� Y me parece totalmente legítimo. Pero yo no quiero resignarme ni conformarme. Aspiro a algo más. Si algún día aparece esa persona será porque realmente nos compenetremos como pareja y queramos estar juntos de verdad. Para eso la pareja ha de partir de una situación de igualdad en la que los dos se sientan a gusto solos, pero con la seguridad de que juntos están todavía mejor. Para encontrar a esa persona, uno primero tiene que vencer su miedo a la soledad. Yo ya la he vencido. Estoy abierto al amor�.

50 años. �Coach�. Tomás Suc. 53 años. Técnico químico comercial. Llevan 31 años viviendo juntos y tienen dos hijos. Han aprendido a evolucionar de la mano, creando un vínculo afectivo basado en la responsabilidad y la interdependencia.

�Nos conocimos en plena adolescencia. En medio de una clase de dibujo experimentamos un flechazo. De hecho, los dos intuimos que acabábamos de conocer al amor de nuestra vida. A mí (Isabel) me atrajo la seguridad y confianza que tenía en sí mismo y su sentido del humor. Y a mí (Tomás) me llamó la atención su belleza, sensibilidad e inteligencia. Al poco tiempo nos comprometimos y terminamos casándonos tres años después, completamente enamorados. Por aquel entonces éramos dos seres a medio hacer. Hemos terminado de hacernos juntos. Al principio nos teníamos completamente idealizados el uno al otro. La tele y los cuentos hacen mucho mal al amor, pues lo que se supone que es el final, �se casaron y fueron felices�, es en realidad el verdadero comienzo. Nadie nos había enseñado a amar, con lo que ha sido y sigue siendo un aprendizaje para nosotros. Durante todos estos años nuestra manera de relacionarnos ha ido evolucionando, en la medida en que nosotros hemos ido creciendo y madurando. Primero fue un tanteo de espacios, poniendo límites para que cada uno encontrara el suyo. Pero una vez acotados se fueron diluyendo. Ya no hay dos espacios. Ahora somos uno. Eso sí, respetando nuestra individualidad. La química nos ha ayudado a superar los obstáculos que han ido apareciendo por el camino. El gran trabajo ha consistido en aprender a reinventar cíclicamente nuestra vida en común. Si hemos llegado hasta aquí ha sido principalmente por una cuestión de voluntad. Los dos nos hemos responsabilizado de nutrir la pareja, aprendiendo que el gran regalo consiste en dar. Ahora mismo, lo que más nos sigue uniendo es el deseo de compartir, de aprender, de crecer y de evolucionar como personas y como pareja. Es un trabajo diario, pero merece muchísimo la pena. Nuestra vida tiene más sentido estando juntos que separados�.

47 años. Separada, con un hijo de 18 años. Dependienta encargada en un establecimiento de hostelería. Estuvo 21 años en pareja, y tras la separación, el resto de sus relaciones amorosas han estado marcadas por el desencanto y el sufrimiento.

�A los 19 años empecé a salir con el chico que finalmente se convertiría en mi marido. Estaba tan enamorada, que en tan sólo unas semanas nos fuimos a vivir juntos. Las mariposas siguieron revoloteando en mi estómago durante los primeros 10 años. Salía al balcón todas las tardes, esperando con ganas que regresara de trabajar. Pero poco a poco esa ilusión se fue apagando. Fuimos evolucionando por caminos diferentes. Cada vez estábamos más distantes y fríos. Tuvieron que pasar unos años hasta que decidí afrontar una verdad incómoda: ya no había pasión entre nosotros. Nuestra relación de amor había muerto. La decisión de separarnos me vino en un momento de honestidad conmigo misma. Y lo hicimos de mutuo acuerdo. Renuncié a una vida de confort, comodidad y seguridad en lo económico y material. Pero no me arrepiento. Soy una persona que necesita vivir con el alma llena. Y hoy, con perspectiva, confirmo que separarnos fue un acto de amor. Nos estábamos limitando sin necesidad. A día de hoy nos llevamos muy bien. Somos padres de un hijo, y por más separados que estemos jamás vamos a dejar de ser una familia. Hemos desarrollado un cariño y una complicidad que cuando estábamos juntos habíamos perdido. Lo curioso es que todavía no he sido capaz de relacionarme con otro hombre de forma duradera. En los últimos años he experimentado más sufrimiento que en la separación. Y este dolor me ha conectado con la necesidad de conocerme y comprenderme para aprender a aceptarme y amarme a mí misma. Me he dado cuenta de que no he sufrido porque mis parejas me hayan hecho sufrir, sino por las expectativas y las ilusiones que yo misma me había creado con respecto al otro. Ya no parto de una idea preconcebida de cómo ha de ser mi futura pareja. Ahora sé quién soy y cómo puedo amar para mantener vivo este sentimiento en mi corazón�.


03 junio, 2010

LOS CIEN AÑOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ......


Quien esto escribe tuvo el enorme privilegio de hacer una extensa entrevista a un testigo -¿el último?- de esa vida iluminada y excepcional que fue Miguel Hernández: el también poeta MARCOS ANA.

Luz Marina López Espinosa
Para Kaos en la Red
2-6-2010 a las 19:22

“ Yo se que en estos sitios tiritará mañana
mi corazón helado en varios tomos.”
“¿Qué hice para que pusieran en mi vida tanta cárcel?

Cien años se cumplen este 2010 del nacimiento del humilde pastor de Orihuela, el muchacho que de cuidador de ovejas, cruza como una exhalación el firmamento de España primero combinando su dulce oficio con el de poeta, y después,con el de soldado del V. Regimiento fundiéndose así con lo mejor del alma española para defender a su pueblo del fascismo. Ese que con el golpe militar de julio de 1936 y la ayuda de Hitler y Mussolini, sometió a España a una tiranía que “duró muchos siglos” y dejó un millón de muertos.
Todo ese ciclo en el breve término de 32 años, como que “el poeta del pueblo” –así se le llamó-, murió de fatigas, sufrimientos y enfermedad en la prisión de Alicante el 28 de marzo de 1942. El hecho de ser joven pobre, campesino y autodidacta, no fue óbice para que con la pasión que lo inflamaba, dejara una vasta obra poética, ensayística, periodística y de crónicas de guerra, que además de testimonio de una vida signada por el heroísmo y el desprendimiento, produjo la admiración de grandes como García Lorca, VicenteAlexandre y Pablo Neruda.

Y quien esto escribe tuvo el enorme privilegio de hacer una extensa entrevista a un testigo -¿el último?- de esa vida iluminada y excepcional que fue Miguel Hernández. Se trata nada menos que del también poeta MARCOS ANA hoy ícono en la España democrática, su compañero en el legendario V. Regimiento y después en las prisiones de Franco donde estuvo 23 años. Unos pocos de estos –Miguel ya estaba sentenciado por la tuberculosis y el dolor de su España vencida-, al lado del gran poeta, con quien a pesar de todos los obstáculos, hicieron de la cárcel otra trinchera: con poesía, periódicos, proclamas, lúdicay mucha concientización de los presos, rompieron los barrotes de las infames prisiones y llevaron a su patria y al mundo la voz de los vencidos victoriosos, el grito de que la verdadera España, la de la historia, la de Don Quijote, Sancho, Federico, el Cidy aún la de Don Pablos, era la de quienes yacían en las tumbas anónimas y las prisiones de horror. Nunca, la de los verdugos.

Y hoy, en este 2010, la historia así lo sentencia, quién lo creyera, cuando la nación ibérica es convulsionada por el reclamo de ese millón de muertos que se ha levantado y dicho ¡basta! y exigen un nombre, un epitafio distinto a “la sangrante luna” de Quevedo y el reconocimiento de la alta causa que los sacrificó, todo ello en laforma de derogatoria de ese a la manera de decreto de olvido que los quiso desparecer de la historia y oprobio mayor, borrar de ella la circunstancia en que esas tumbas fueron abiertas.
Fernando Macarro Castillo, el histórico republicano, camarada y compañero de trinchera de Miguelquien asumiera el nombre de Marcos Ana en memoria de sus padres muertos mientras permanecía en prisión, en su visita a Colombiamostróuna profunda solidaridad al tiempo que indignación al saber de nuestras cárceles llenas de presos políticos, y enterarse de las historias de tortura, muerte y desarraigo que generalmente las preceden. “Como en la España franquista” dijo con desazón.

Y al repasar los nombres de tantos, tantísimos colombianos arrojados a la prisión, unos por ser auténticos insurgentes, los más, verdaderos prisioneros de conciencia, unos y otros marcados con el Inri de peligrososcriminales comunes –“como en la España franquista” volvió a repetir con desazón-,quiso hacerles un reconocimiento. Y ante la imposibilidad de mencionar los nombres de miles del listado que tenía en sus manos, terminó la entrevista dedicándoles un saludo y una estrofa de Miguel Hernández a algunos representativos de todos por sus historias de luchas y prisiones. Mencionó a Yeisson Murillo,Alvaro Géner López, Yesid Esparza, Luarny Oviedo, Angelo Rojas, María Janeth García, José Alberto Olaya, Horacio Castro, Davier Hernando Narváez, Jairo Alfonso Lesmes …

“Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,

Tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.
Porque un pueblo ha gritado ¡libertad!, vuela el cielo.
Y las cárceles vuelan.”