12 enero, 2010

CELEBRAN 50 ANOS DEL GUGGENHEIM CON UNA DEPURADA SELECCION DE kANDINSKY...

Vasily Kandinsky en la elaboración de Dominant Curve (Curva dominante), en 1936, fotos tomadas del catálogo de la exposición

Detalle de In the Black Square (En el cuadro negro), de 1923
Foto tomadas del catálogo de la exposición

El recinto neoyorquino exhibe sólo 100 cuadros de la vasta producción que resguarda

\Merry MacMasters

Periódico La JornadaMartes 12 de enero de 2010, p. 5

El pintor vanguardista de origen ruso Vasily Kandinsky (1866-1944) es objeto de una gran exposición más o menos cada dos décadas en el Museo Solomon R. Guggenheim, en Nueva York, recinto que resguarda más obra suya que de cualquier otro modernista de envergadura.

A principios de los años 80 del siglo pasado el Guggenheim montó tres muestras que recogieron las actividades del también teórico, incluso, sus bordados art nouveau y obras de artistas y diseñadores contemporáneos suyos.

Llegada de nuevo la ocasión, y con motivo de su 50 aniversario, el museo ahora tomó el camino opuesto, al depurar su relevante producción a alrededor de 100 pinturas, con un apartado de obras sobre papel desplegadas en una galería adyacente.

Intitulada simplemente Kandinsky, la exhibición continúa hasta el 13 de enero de 2010. Organizada en colaboración con la Städtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau, en Munich, y el Centro Pompidou, en París –los otros dos museos, propietarios de las más grandes colecciones de Kandinsky en el mundo–, la muestra contiene préstamos de todos lados.

Por ejemplo, el óleo Picture with a Circle (Cuadro con un círculo), 1911, proveniente del Museo Nacional de Georgia, en Tbilisi, supuestamente su primera pintura completamente abstracta, nunca había estado en Estados Unidos. Kandinsky, sin embargo, solía ignorar las distinciones entre abstracción y figuración.

Por primera vez, en más de 30 años, la vida y obra de Kandinsky es representada mediante ejemplos sobresalientes que abarcan la producción de 1907 a 1942 de tan relevante pintor. El desarrollo lógico de su pintura hacia la abstracción y las transformaciones particulares que experimentó durante los diferentes periodos de su vida resultan haber sido el producto de un sendero bien ponderado, desarrollado durante el proceso de pintar.
Kandinsky siempre acompañó su trabajo artístico práctico con deliberaciones teóricas. Seguido, sus obras escritas –como el conocido libro De lo espiritual en el arte, publicado en 1912– anticipó los pasos que más tarde implementaría en sus lienzos. Cabe recordar que empezó a pintar a los 30 años de edad –antes estudió leyes, economía y estadística–, tras asistir a una exposición de arte francés en Moscú, donde vio un “almiar” de Monet, cuyo efecto “no-objetivo” lo impactó, y al acudir a una función de Lohengrin (1850), de Richard Wagner.

El carácter cosmopolita de Kandinsky se refleja en esta muestra. Nacido en Moscú, el artista consideraba Munich su segundo hogar y París su tercero. En Munich formó el grupo Der Blaue Reiter, junto con pintores como Franz Marc, Alexei Jawlensky y Gabriele Münter, por quien dejó a su primera esposa en 1907. Como ruso, dejó Alemania cuando comenzó la Primera Guerra Mundial. En su país natal se involucró en el experimento constructivista.
Después de su regreso a Alemania, en 1921 –con su nueva esposa, Nina–, y sus años en la Bauhaus (era vecino de su gran amigo Paul Klee), los nazis lo obligaron a exiliarse por segunda vez en 1933. Desde 1913 en adelante, Kandinsky tuvo relaciones con Estados Unidos por medio de adquisiciones de sus obras hechas por coleccionistas y galeristas, como Arthur Jerome Eddy y Alfred Stieglitz, al igual que mediante sus contactos con Katherine Dreier, Solomon R. Guggenheim y Hilla von Rebay.

Alrededor de 1935, en particular debido a la invitación de su otrora colega del Bauhaus, Josef Albers, quien se fue a Estados Unidos, meditó la idea de hacer lo mismo y escaparse de la situación política incierta en Europa. Sin embargo, París lo detuvo, y en 1939, Kandinsky, quien obtuvo la ciudadanía alemana en 1928 se volvió francés, a los 73 años. Tras estallar la Segunda Guerra Mundial, afirmó que se quedaría en Francia para siempre.

Muchos museos tienen artistas fundacionales y Kandinsky lo es del Guggenheim. Para la crítica de arte Roberta Smith, la rampa circular de “la rotonda de (Frank Lloyd) Wright ciertamente fue diseñada al mantener en mente las abstracciones giratorias y sin anclar del ruso”.
Tal vez Wright niegue la conexión, pero fue escogido por Hilla von Rebay, pintora alemana y directora fundadora del museo, quien tenía muy presente a Kandinsky. Guggenheim, su patrón, se contagió de su fiebre, y entre 1929 y su muerte, en 1949, adquirió gran cantidad de obra del artista. Todas fueron entregadas al Museo de la Pintura No-Objetiva, que él y Rebay fundaron en 1937, el cual fue rebautizado en honor de Guggenheim, en 1952.
Otra exposición, Gabriele Münter y Vasily Kandinsky, 1902-1914: una vida en fotografías, presenta imágenes de la artista alemana junto con una selección tomada por su compañero, como recuerdo de los años en que vivieron juntos.

El artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer (1967), por su parte, ofreció en septiembre, al inicio de la muestra, Levels of Nothingness (Los niveles de la nada), una instalación interactiva inspirada en la poética de Kandinsky, cuya narradora fue Isabella Rosselini. La obra fue comisionada en su actual ubicación con motivo del medio siglo de vida del Museo Guggenheim.

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