09 junio, 2008

EL PANTEISMO....

Panteísmo, doctrina que identifica el universo (griego, pan, todo) con Dios (griego, theos). La reflexión debe partir de un conocimiento de la realidad divina y después especular sobre la relación entre lo no divino y lo divino. A este punto de vista suele denominarse panteísmo acósmico. A la inversa, cuando la reflexión empieza desde una percepción de toda realidad finita, de las entidades cambiantes, y da el nombre de Dios a su totalidad se denomina panteísmo cósmico.

Las representaciones más típicas del panteísmo acósmico provienen de la tradición hindú, cuyo mayor exponente filosófico fue el filósofo indio Shankara. Las dificultades del acosmicismo son visibles en su propio sistema: tendencia a negar toda la realidad finita cambiante, la realidad del mal, la realidad de la libertad y de la probabilidad, y tendencia a ver la personalidad del individuo como fundamentalmente irreal.

En el pensamiento occidental, el filósofo holandés Baruch Spinoza es el máximo representante de una visión impropiamente panteísta. Su opinión representa una importante crítica de la creencia ortodoxa, que afirma que la realidad de Dios es de alguna manera externa a la realidad del mundo.

De hecho, simples ecuaciones de relación sobre Dios y el mundo son difíciles de encontrar en las obras más importantes de filosofía y teología. Suelen abundar obras importantes para hacer frente a problemas tradicionales tales como lo singular y lo plural, lo bueno y lo malo, el determinismo y la casualidad, la permanencia y el cambio. Un punto de vista recientemente calificado como panteísta ha sido adoptado por algunos filósofos, incluido el estadounidense Charles Hartshorne, quien se esfuerza en superar al mismo tiempo las paradojas del panteísmo y del deísmo clásico.
Miembro de la escuela racionalista de filosofía, Baruch Spinoza buscaba el conocimiento a través de la razón deductiva más que por la inducción a partir de la experiencia sensorial. Spinoza aplicó el método teórico de las matemáticas a otras esferas de investigación. Siguiendo el modelo de los Elementos de geometría de Euclides, la Ética (1677) de Spinoza desarrollaba un análisis de la moral y la religión en definiciones, axiomas y postulados.

Nació en Amsterdam el 24 de noviembre de 1632. Sus padres eran judíos emigrados de España (su apellido Spinoza deriva del original español de su familia, Espinosa) a Portugal y, más tarde, a las Provincias Unidas. Recibió una formación basada en el estudio de las fuentes clásicas judías, especialmente presentes en el Talmud. Más tarde, sin embargo, se apartó del judaísmo como consecuencia de haber iniciado sus estudios acerca de las ciencias físicas, así como por el efecto que tuvieron en su pensamiento los escritos del filósofo inglés Thomas Hobbes y los del científico y filósofo francés René Descartes. Debido a todo ello, en 1656 fue apartado de la sinagoga, excomulgado por los rabinos y desterrado de Amsterdam. Durante cinco años residió en las afueras de dicha ciudad, puliendo lentes para vivir. Fue en ese periodo cuando escribió su primer trabajo filosófico, Tractatus de Deo et homine ejusque felicitate (Tratado acerca de Dios, el hombre y su felicidad), donde se prefiguran ya las líneas maestras del que sería su sistema filosófico. El Tractatus theologico-politicus (Tratado teológico-político) y el Tractatus de intellectus emendatione (Tratado sobre la reforma del entendimiento) quizá fueron escritos también en este periodo, aunque el primero no fue publicado hasta 1670 y el segundo hasta 1677. En 1661 se trasladó a Rijnsburg, localidad cercana a Leiden, y dos o tres años más tarde a Voorburg, en las proximidades de La Haya. Poco después, al mudarse a esta última ciudad, recibió el ofrecimiento de ocupar la cátedra de Filosofía en la Universidad de Heidelberg. Sin embargo, Spinoza rechazó esta responsabilidad para poder mantenerse libre de cualquier restricción que pudieran aplicar los teólogos sobre sus actividades intelectuales. Tampoco aceptó una pensión que le ofreció el rey de Francia Luis XIV a cambio de que le dedicara uno de sus trabajos. Falleció el 21 febrero de 1677 en La Haya.

La más completa expresión de su pensamiento y de su sistema filosófico quedó expresada en su gran obra Ethica ordine geometrico demonstrata (Ética demostrada según el orden geométrico, 1677, más conocida por el título abreviado de Ética). De acuerdo con este tratado, el Universo es idéntico a Dios, que es la “sustancia” incausada de todas las cosas. El concepto de sustancia, que Spinoza recuperó de los filósofos escolásticos, no es el de una realidad material, sino más bien el de una entidad metafísica, una base amplia y autosuficiente de toda realidad.

Spinoza admitió la posible existencia de atributos infinitos de la sustancia, pero mantuvo que tan sólo dos son accesibles a la mente humana, a saber, la extensión, o el mundo de las cosas materiales, y la racionalidad. El pensamiento y la extensión existen en una última realidad que es Dios, de quien dependen. La causalidad, en el sistema de Spinoza, puede hallarse entre los objetos individuales (es decir, entre los cuerpos físicos) en el atributo extensión, o entre ideas individuales en el atributo pensamiento, pero no entre objetos e ideas. Para explicar las aparentes interacciones causales entre objetos e ideas, propuso una teoría conocida como paralelismo, según la cual cada idea tiene un complemento físico y, del mismo modo, cada objeto físico tiene su correspondiente idea.

Explicó la individualidad de las cosas, ya fueran objetos físicos o ideas, como modos particulares de sustancia. Todos los objetos particulares son las formas de Dios, contenidas en el atributo extensión; todas las ideas particulares son las formas de Dios contenidas en el atributo pensamiento. Las formas son natura naturata (naturaleza creada) o naturaleza en la multiplicidad de sus manifestaciones; la sustancia, o Dios, es natura naturans (naturaleza que crea todo lo que hay) o naturaleza en su unidad creativa, actuando como el factor determinante de sus propias formas, las cuales son transitorias y su existencia adopta una forma temporal; Dios es eterno y trasciende todos los cambios. Por consiguiente, las cosas particulares, ya sean extensión o pensamiento, son finitas y efímeras. Mantuvo, no obstante, que existía un mundo indestructible. Ese mundo no se puede encontrar en el terreno de las cosas existentes sino en el de la esencia. El intuitivo conocimiento humano de Dios es la fuente de un amor espiritual de Dios (amor Dei intellectualis), que a su vez es parte del amor en el que Dios se ama a sí mismo.

Su concepto de esencia está relacionado de modo muy intenso con el concepto escolástico de “verdadero” y con las ideas arquetípicas formuladas por Platón, aunque se distingue de ambos en algunos aspectos trascendentes. Spinoza concebía las esencias como hipostatizaciones (entidades conceptuales) del aspecto universal de todas las cosas. La diferencia fundamental entre las existencias y las esencias en la cosmología de Spinoza es que, mientras las primeras tienen su ser en el tiempo, las segundas están fuera del ámbito temporal. Dado que la mortalidad puede pertenecer en exclusiva al ámbito de las cosas sujetas a la ley del tiempo, el ámbito de las esencias, al no hallarse sometido a las leyes del tiempo, tiene que ser en consecuencia eterno. No obstante, el campo de las esencias es un terreno de existencia inmanente.

Cada existencia tiene, como se ha indicado, un carácter universal o esencial, aunque para realizar ese carácter la cosa existente tiene que trascender su propia forma intrínseca, es decir, liberarse a sí misma de las limitaciones de su propia estructura. El terreno de las esencias, por este principio, tiene una especie de ser en el ámbito de las existencias (siendo el primero la inminente causa del segundo) aunque no comparte su limitación temporal. La causalidad inmanente, de acuerdo con su metafísica, significa autocausalidad, y aquello que es autodeterminado es libre. Desde este razonamiento, desarrolló su doctrina de la libertad como un bien que sólo se puede alcanzar en el terreno de las esencias. La existencia en sendos atributos (extensión y pensamiento) es esclavitud ya que cada cosa existente está determinada por sus propias series causales y la forma de su ser está determinada por ellas. Sólo en lo atemporal, en la existencia autocausada, es decir en lo universal y lo inmanente, es posible la libertad completa; sólo con la identificación con la sustancia, o Dios, se obtiene la inmortalidad y con ella la paz.

Spinoza rechazó la providencia y la libertad de la voluntad, y su concepto de un dios impersonal fue recibido con hostilidad por muchos de sus contemporáneos. Su posición en la historia de la filosofía es única en muchos aspectos. No perteneció a ninguna escuela y no fundó ninguna. Aunque en ciertos puntos su trabajo se basaba en el de algunos de sus predecesores, muestra y afirma un individualismo tan acusado como para que se le pueda considerar un simple continuador o epígono, incluso en el caso del pensamiento de Descartes. Por la profundidad y la grandeza de sus ideas y su notable capacidad de síntesis, Spinoza se sitúa junto a los mayores pensadores filosóficos de todos los tiempos. Hasta un siglo después de su muerte su pensamiento no obtuvo reconocimiento y, aunque su sistema no consiguiera seguidores organizados, ha tenido, tal vez, la más penetrante influencia de todos los filósofos posteriores, con la excepción de Immanuel Kant. No sólo metafísicos sino también poetas como Johann Wolfgang von Goethe, William Wordsworth y Percy Bysshe Shelley consultaron y estudiaron sus trabajos en busca de inspiración y su pensamiento ha influido en el panteísmo poético subyacente de muchas interpretaciones modernas de la naturaleza.
Fuente: Enciclopedia Microsof Encarta..

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