14 junio, 2008

DE PARACELSO....A NUESTROS DIAS...

"El sabio de la fè debe ser un filòsofo; y el creyente que no es filòsofo, no es sabio de la fe"

El nombre de Paracelso ha quedado en los registros de la historia cientifica como sinònimo de genio, y de verdad nadie como este hombre singular merece este calificativo, tomò este nombre convencido de su propia grandeza, al margen de lo celestial, todo porque fue el precursor de una època de altos vuelos cientificos que aùn ahora sigue influyendo en el destino de la humanidad.
Felipe Aurelio Teofrasto Bombaste Von Hohenheim, màs conocido como Paracelso, y de quien se dice que este nombre le fue impuesto por su padre queriendo demostrar con ello que era mas sabio que Aulio Cornelio Celso, mèdico hipocràtico, (para Celso), igual que Celso, por su incipiente y notoria clarividencia en las cosas que atañen al cuerpo y al espìritu, que le asemejaban al viejo mèdico fallecido siglos atras.
Se adelantò a su època cuando allà por los siglos XV y XVI alquimistas como Bacon y Arnaldo de Vilanova intentaron afrontar el estudio de los gases y aùn de crear la vida en el laboratorio, es en esos siglos que se constituyen en el periodo màs afortunado del "arte alquìmico", cuando Paracelso desarrolla al màximo su investigaciòn, prosiguiendo los estudios de Vilanova, quien intentò crear un "Homùsculo" con esperma humana, mezclada con ciertas drogas en una calabaza, donde debia desarrollarse como un feto humano.
Se adelantò Paracelso a su època cuando sostenìa que donde se originan las enfermedades de ahì tambièn se consigue la salud; asì como cuando acepta la posibilidad de que puedan dejar de manifestarse predisposiciones genuinamente hereditarias en una o màs generaciones, esto es, la herencia recesiva, luminosamente explicado siglos despuès.
Se adelante tambièn al hablarnos sobre la herencia, la insanìa mental que agrupa en cuatro, lunàtica, heredada, vesànica y melancòlica. Tuvo Paracelso una vida errante, pesarosa, la bùsqueda lo aguijoneaba como una sed insaciable, comenzando a decollar su controversial personalidad durante su catedralato en la Universidad de Basilea.
Realiza todas las operaciones alquìmicas, pero ya no en busca de la piedra filosofal, sino de medicamentos para curar, quizàs tambièn para alargar la vida y màs aùn, para crearla, porque Paracelso hace el intento de crear, como en nuestros dìas niños de laboratorio.
Paracelso fue mèdico alquimista y filosofo asì como tambièn un gran rebelde, los años de su existencia fueron llenos de pesares, de insaciable bùsqueda, el mèdico como el artista, ha de ser un innovador, un inspirado, infatigable en la investigacion patològica y en la farmacologìa natural e industrializada a ùltima instancia.
Experto en la cirugìa, a la que sòlo debe recurrir en casos extremos, conscientes de que usa el "corte para que en definitiva al extirpar, la naturaleza retome su camino y ella sola encuentre su propio equilibrio, las medicinas, los anagèsicos, la propia cirugìa, no son màs que meras colaboraciones con la Madre Natura, no la sanidad en sì, fue ocultista, alquimista en su afanosa bùsqueda de la piedra filosofal. Mago, buscador infatigable hizo ciencia metalùrgica, famacològica, quiromancia, astrologìa, quìmica con su cinco elementos bàsicos, la flegma, mercurio, azufre, sol y tierra.
Antes que nada es un mèdico famoso, rebelde a las imposiciones acadèmicas e imposturas de sus colegas, reformador de la medicina para volverla una ciencia sòlo sujeta a los resultados de la experimentaciòn y el estudio directo de la Naturaleza.
Habrà que ver en Paracelso el contradictorio hombre que siempre fue, capaz de errar pero no perdonar en otros los errores, capaz de acatar lo establecido por la Iglesia Catòlica, pero no de doblegarse ante ninguna otra superioridad, atendìa profesionalmente a todos, cobrando a los ricos lo que a los pobres obsequiaba, lo mismo en atencion que en medicinas. Paracelso concibiò al mèdico como un mago caritativo que complìa la voluntad divina descubriendo los medicamentos apropiados y aprovechando las oportunidades convenientes para curar al enfermo, sostenìa que el mèdico actùa sobre la vida de los pacientes manejando las fuerzas de la Naturaleza, unas averiguadas e identificables, otras de ìndole o de modo de acciòn desconocido..¿Què mèdico puede enorgullecerse de conocer la ìntima naturaleza de los agentes que emplea, y de ser capaz de predecir todas las reacciones del organismo de sus pacientes?...por ello Paracelso llama màgico a su arte, sin que ello implique influir sobre la realidad con ayuda sobrenatural o cosa semejante.
Sostiene que cuatro son las bases de la ciencia, la astronomìa, con su influencia còsmica de su magnetismo sideral sobre nosotros, la alquimia, vista como quìmica farmacològica y la virtud, el poder de sugestiòn, la confianza que irradie el mèdico, sobre el paciente. Sin esto ùltimo, sanarse si que darà trabajo.
La ifluencia de las estrellas, como lo explica a propòsito de la herencia, de la protecciòn maternal y de la pobreza:--"Si el feto concebido y nacido bajo los astros y planetas màs benèficos y generosos por su influencia, recibe (sin embargo) una naturaleza diferente y plenamente contraria, de quìen es la falta?...Ciertamente, de quien proviene su sangre, como lo enseña los que sabemos de la generaciòn. Juzgamos, pues, que los astros mismo no pesan nada, sino sòlo la sangre...De estas dos influencias (astral y generativa), una sola posee el poder necesario para ser una causa determinante, y ella es la entidad de la simiente"....
El niño no ha de menester estrella ni planeta: su madre es su planeta y su estrella"...
Nos plantea la desigualdad de la fortuna entre los hombres, no por la buena o mala suerte debida a la constelaciòn a la hora de nacer, sino a causa de las cualidades innatas del caràcter de cada cual, a este propòsito nos dice..."para el hombre la fortuna y la industria proviene de los astros, de tal suerte que uno medra màs ràpidamente que otros, uno por las artes y la erudicciòn, otro por las riquezas,...atribuìs invariablementye todas estas cosas a los astros...màs nosotros invertimos todo esto e interpretamos este asunto de la manera siguiente: la fortuna misma proviene de la industria; la industria del espìritu. Segùn el genio o el espìritu que posea cada hombre, es hàbil para tal o cual cosa, y segùn que sea hàbil para esta o aquella cosa, se hace rico"...
Admite Paracelso que los padres forman a los hijos no sòlo con su sangre sino con la educaciòn y las manfiestaciones de la convivencia, Asìmismo admite que el medio ambiente humano, social, moral, etc..., es capaz de influir como agente patògeno de la misma manera que la naturaleza circundante.
Paracelso consideraba que el segundo pilar de la medicina es la astronomìa, concibe el cosmos como un gran organismo vivo, y al hombre como un pequeños cosmos..."nada hay en el cielo ni en la tierra que no estè en el hombre. La primera madre del hombre es la tierra. Por que apetece comer al hombre si no es porque es de tierra?...Porquè beber, porque de agua es...porquè respirar, porque es de aire...porque calor...porque de fuego es"...
Esto en a grandes razgos la caracterìsticas que conformaban la personalidad de este gran mèdico del Renacimiento naciente en Europa hacia el siglo XVI, que revolucionò la medicina de esa època y que a decir de muchos se adelantò a la misma. Paracelso.
Su actuaciòn profesional es reconocida por todos, hasta por sus detractores, como singularmente eficaz. Oponino declara que Paracelso era cèlebrado por nobles y pleyebos como un segundo Esculapio; califica de "prodigiosas y felices sus curaciones de toda suerte en enfermedades" y dice que "hizo casi milagros en tratar y sanar llagas, donde parecìa haber poca esperanza"

Desgraciadamente el mèdico no puede comunicar a los demàs el don pràctico de acertar en el caso concreto.En cada enfermo, singular, ùnico, para el cual y sòlo para èste, vale lo que por el concibe y ejecuta en la coyuntura del momento, dice el doctor Delgado, quien agrega sobre el oficio mèdico la siguiente opiniòn....."La esfera real del ejercicio de la medicina es infinitamente màs amplia que la de las nociones del saber cientìfico. Por eso no hay mèdico verdadero sin la intuiciòn que decide allì donde la ciencia es impotente".

Paracelso se refiere a esto cuando escribe:" Y aunque yo poseyese todo el arte del mundo, y lograse toda su eficacia, y no anotase todo, de punta a punta, todavìa no he enseñado nada a nadie, ni vosotros haceis nada de lo que ho he hecho". Tal verdad encuentra su fòrmula simplicada en la sentencia del gran cirujano Sauerbruch: "La medicina es lo màs personal de lo personal"

El mèdico, como el artista, ha de ser un innovador. Un inspirado. Incansable en la investigacion patològica. Infatigable en el escudriñamiento de la farmacologìa tanto natural que es la mejor y màs espontànea, como en la industrializada.

La medicinas, los analgésicos, la propia cirugía, no son màs que meras colaboraciones con la madre natura, no la sanidad en sì.

Incursiona en la filosofía. Hace Teologìa. Amigo personal de Erasmo, quien, por haberle curado, le guardaba gran aprecio.

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